Esta leyenda se remonta al siglo XIV, una noche de Diciembre en que un monje celebraba una misa.
Cuando el monje creía que nadie iba a estar presente en la misa, vio entrar en la iglesia a un vecino que ascendió hasta O Cebreiro para asistir a ella y comulgar.
El monje empezó a desconfiar si la misa valdría la pena. Se preguntó una y otra vez si un trozo de pan y un poco de vino podrían satisfacer a ese vecino que tanto había luchado para estar presente en la misa.
Llegado el momento de la eucaristía se produjo el milagro en que el pan se convirtió en verdadera carne y el vino en la auténtica sangre de Jesucristo. Hirviendo el vino, tiño los corporales, los cuales quedaron en el cáliz mientras la Sagrada Forma no pudo despegarse de la patena.
En 1486, los Reyes Católicos en peregrinación a Compostela, conocieron el milagro y donaron el relicario donde se conservaron las pruebas evidentes hasta nuestros días.
¿Te ha gustado? Si quieres más leyendas como esta solo tienes que suscribirte para recibirlas en tu email. Si además compartes y twitteas, todos tus amigos conocerán las tradiciones y leyendas de Galicia y otras muchas historas más.





